Sobre Vicky
La catalizadora ágil del podcast. Etíope, nacida el día de Edison. CEO con perro pequeño y casa rodante. Quiere transformar el mundo arrolladoramente.
Vicky Ramírez nació en Mekele, Etiopía, el 11 de febrero de 2001 — la misma fecha que Thomas Edison. La coincidencia encaja con su obsesión metafórica y literal por la luz, la innovación y la transformación. Su origen está marcado por un contexto donde la violencia, la distancia entre centro y periferia y la desigualdad no son ideas abstractas, sino experiencias cercanas.
Hoy es directora creativa, CEO de una empresa importante de innovación, y una de las personas más influyentes de su entorno. Pero su deseo real no nace del prestigio ni del reconocimiento económico. Vicky quiere transformar el mundo de manera arrolladora: pueblos, ciudades, redes, movilidad, trabajo, pensamiento, oportunidades y formas de verse a uno mismo.
Su energía pública es brillante, rápida, juvenil, cosmopolita y motivadora. Habla con claridad incluso a gran velocidad y puede convertir una idea compleja en algo que parezca urgente, cercano y posible. Pero debajo de esa fuerza existe una mujer intensamente sentimental y romántica, que teme no llegar a tiempo para ayudar antes de que la violencia, la muerte o el dolor alcancen a quienes más lo necesitan.
En su juventud perdió amigos en un accidente causado por un conductor irresponsable. Esa pérdida no fue solo afectiva: fue una lección violenta sobre cómo una sola irresponsabilidad puede cortar futuros enteros. Desde entonces no piensa la movilidad, la ciudad y la responsabilidad pública como temas técnicos, sino como asuntos de vida o muerte.
En DICONectados representa la fuerza expansiva del ecosistema: la energía que convierte ideas densas en impulso vital, acción colectiva y transformación social. Es la voz que traduce complejidad en movimiento. Su frase de cabecera resume su ética: «Cuanto más alto mires, más alto debes saltar.»
Vive entre apartamentos y una casa rodante que funciona como hogar móvil, oficina emocional y refugio. Lleva consigo, siempre, a su perrito pequeño —raza indefinida, gordito, parecido a un labrador en miniatura—. Visita a sus padres cada dos semanas. Su hermano mayor trabaja con ella. Está conociendo a un joven de Silicon Valley llamado Richard.
Cuando está triste come helado. Toma limonada de coco. Fuera del trabajo usa prendas tradicionales de su tierra, mezcladas a veces con medias y tacones —una rebelión estética que se ha vuelto su firma. En secreto escucha reggaetón. Le fascinan los libros de H. P. Lovecraft: lo cósmico, lo inmenso, lo que supera la escala humana. Cuando viaja en su casa rodante, invita a comer a personas que encuentra en el camino. Es su forma cotidiana de expandir red.