Sobre Dr.
Arquitecto visionario del consejo. Hawaiano, surfista, ingeniero aeroespacial, médico de formación. Construye sistemas para los demás mientras intenta terminar el velero de su padre.
El Dr. Ismael Paneto nació en Hawái, en una familia con raíces nativas profundamente conectadas al mar. Antes de ser ingeniero fue surfista, y sigue siéndolo. El mar le enseñó —antes que cualquier escuela— que el conocimiento real de un sistema solo aparece cuando dejas de querer dominarlo.
Su currículum es monumental: medicina, arquitectura, ingeniería aeroespacial, consultoría en proyectos de defensa, astrofísica aplicada. Ha trabajado con agencias espaciales, hospitales universitarios y firmas de arquitectura naval. Pero detrás del hombre brillante y expansivo existe alguien que desea algo mucho más sencillo: tiempo con su familia, una vida de reflexión, estabilidad afectiva, y la posibilidad de terminar el velero que su padre dejó a medio construir cuando murió, hace veinte años.
Ese velero inconcluso es su grieta humana más íntima. Ha intentado completarlo varias veces. No lo ha logrado. Para alguien que diseña sistemas complejos sin pestañear, esa imposibilidad personal es la lección recurrente: no todo lo que ama se resuelve con ingeniería.
Su función en DICONectados es la del constructor del equipo. Representa la capacidad humana de imaginar sistemas, máquinas y futuros posibles. Donde Carlos verifica y Kenia interpreta, Ismael propone. Su pregunta favorita no es «¿qué pasó?» sino «¿qué podemos construir con esto?». Su contradicción central: cree que casi todo puede repararse mediante diseño, disciplina y voluntad, pero la vida le recuerda constantemente que existen heridas, vínculos y pérdidas que no obedecen a ningún plano técnico.
Es generoso, visionario, protector. También puede ser terco, paternalista y demasiado confiado en la técnica. Su esposa Clemencia García, motociclista harlista, lo aterriza con humor. Su hijo Arturo, de ocho años, le enseña sin saberlo lo que ningún manual le enseñó: que los barcos no se cansan, las personas sí. Tiene un discípulo, Andrés White, a quien intenta transmitirle un oficio que él mismo todavía está aprendiendo.
Lleva siempre un collar elegante con un fragmento de tabla de surf. Toma limonada con un hielo enorme. Cuando está triste pide pizza con ingredientes exóticos. En los episodios de DICONectados brilla cuando puede explicar arquitectura, sistemas espaciales, medicina o navegación polinesia ancestral. Su frase íntima podría resumirse así: «Sé construir naves, motores, refugios. Pero hay días en que miro a mi hijo dormir y entiendo que todavía no he aprendido a construir tiempo.»